
Tras el ensayo es una adaptación de la película del mismo nombre, escrita y dirigida para televisión por Ingmar Bergman en 1984. Esta versión teatral está adaptada y dirigida por Ernesto Caballero, producida por el Teatro Español e interpretada por Emilio Tomé, Lucía Quintana y Elisa Hipólito.
Tras el ensayo, de Ingmar Bergman, es una obra íntima y penetrante que explora las fronteras entre la vida y el arte, la memoria y el deseo. En un escenario vacío tras un ensayo teatral, el veterano director Henrik se queda solo, reflexionando sobre su carrera y sus obsesiones. La llegada inesperada de Anna, una joven actriz, y la irrupción del recuerdo de Rachel, una actriz del pasado, desencadenan un tenso y revelador triángulo emocional. A través de un diálogo denso y afilado, Bergman desvela las contradicciones del artista: su necesidad de control, su vulnerabilidad y su eterna lucha entre el compromiso con el arte y con los afectos reales. Con una estructura casi confesional y una atmósfera cargada de introspección, Tras el ensayo es una meditación sobre el tiempo, la herencia emocional y la complejidad de las relaciones humanas bajo el prisma implacable del teatro.
Con un reparto excepcional, esta adaptación de Ernesto Caballero captura la profundidad psicológica y el lirismo de Bergman ofreciendo al espectador una experiencia teatral única donde el arte y la vida se entrelazan en un juego de espejos.
Nota del director – La sombra de Bergman
Tras el ensayo (1984) es una obra que, bajo una apariencia escénica sobria, alberga una complejidad emocional y simbólica de gran densidad. En ella, Bergman se proyecta con crudeza y lucidez en su alter ego Henrik Vogler, para enfrentarse a los fantasmas del arte, el tiempo y la memoria.
Como director, me siento interpelado por las preguntas que plantea la obra: ¿qué lugar ocupa el creador en la escena contemporánea?, ¿qué vínculos genera con quienes lo rodean?, ¿cómo se conjugan en ese espacio el deseo, la memoria y la representación?
Henrik Vogler encarna un modelo de director forjado en otro tiempo, portador de una autoridad casi incontestada que hoy, desde una mirada actual, suscita distancia crítica. Esta versión busca explorar esa tensión entre un paradigma escénico en revisión y las nuevas sensibilidades que atraviesan nuestra práctica teatral. Las relaciones entre Vogler, una joven actriz y la madre de esta -antigua amante y actriz también- exponen dinámicas de poder emocional y simbólico, pero también las ambivalencias del deseo, el carisma y el tiempo que pasa.
He optado por una puesta en escena austera, centrada en el trabajo actoral, que permita a los intérpretes moverse en ese territorio incierto donde el rol asumido y la persona real se confunden, esa frontera porosa entre la ficción y la vida. Porque al final de ese ensayo lo que queda es la verdad desnuda de lo vivido. Y quizás también, la inquietante sospecha de que el ensayo no era sino la verdadera función.
Ernesto Caballero











Algunas cosas que se han escrito sobre la obra:
Raúl Losánez (La Razón): Representando el papel de estar vivos
Julio Bravo (ABC): Tras el ensayo:un Bergman que no se sabe si es pato o conejo
Charli in red (Vista Teatral): Tras el ensayo
Ángel Esteban Monje (Kritilo.com): Tras el ensayo
Mario Martín Lucas (Tras la máscara): Tras el ensayo
Pedro Javier Díaz-Cano (nuevatribuna.es): Tras el ensayo, de Ingmar Bergman
Rafael Fuentes (El Imparcial): Tras el ensayo, de Ingman Bergman: el deleite de crear
Diego Doncel (ABC): Tras el ensayo: Intimidad y grandeza
Jose Miguel Vila (Diario Crítico): ‘Tras el ensayo’: el director y las 2 actrices (…todavía)
Luis de Luis Otero (Prensa Social): Tras el ensayo

Ficha artística
Autor: INGMAR BERGMAN
Versión y dirección: Ernesto Caballero
Reparto:
Henrik Vogler: Emilio Tomé
Anna Egerman: Elisa Hipólito
Rachel: Lucía Quintana
Vestuario: José Cobo
Escenografía e iluminación: Víctor Longás
Espacio sonoro: Bastian Iglesias
Ayudante de dirección: Pablo Quijano
Residente de ayudantía de dirección: Ares B. Fernández
La obra de teatro se presenta por acuerdo con Music Theatre International, en nombre de la Ingmar Bergman Foundation.


Esta obra es una versión de la película del mismo nombre dirigida por Ingmar Bergman en 1984 para TV. La primera película que hacía después de Fanny y Alexander, una pequeña película de cámara que le servía para reflexionar sobre su oficio, su vida, su carrera y sus relaciones a través de un alter ego al que llamó “Henrik Vogler”. En su adaptación, Ernesto Caballero introduce algunos elementos (un fragmento de la película Gritos y Susurros del propio Bergman, por ejemplo) y, sobre todo, asume la situación teatral, tan diferente de la cinematográfica, incluyendo al público presente en la representación. El tono y la atmósfera son diferentes entre una y otra versión (más triste y melancólica la orginal, quizá más enérgica y rrrebatada la segunda…). En cualquier caso, aquí os dejo un link de la película original en versión original sueca con subtítulos en español, por si queréis disfrutarla: