TEXTO DRAMÁTICO

El hombre toma conciencia de la realidad sólo cuando la representa, y nada mejor que el teatro ha podido representarla jamás.

– Pier Paolo Pasolini.

Esta asignatura es un taller de análisis y escritura de textos, pero no de cualquier tipo de textos. Nos centraremos en observar con calma textos dramáticos y entenderemos en qué se diferencian de otro tipo de textos. Como escritores de ficción audiovisual, debemos asumir lo que un texto dramático implica, pues sus peculiaridades nos atañen de manera fundamental.

De primeras, el texto dramático es inmediato, es decir, que carece de mediación y su autor, por lo tanto, no habla directamente, sino que se esconde entre las palabras de los personajes. El texto dramático es un texto que se cuenta a sí mismo, convirtiéndonos así en espectadores directos de lo que sucede, sin ninguna voz que nos acompañe. Nadie cuenta nada, la “historia” se cuenta sola, se muestra. Es, además, un texto incompleto, una indicación, el pre-texto que pondrá en marcha el drama, palabras a la espera de ser pronunciadas en voz alta y escuchadas, oralidad pura. En tercer lugar, es un texto incierto, el texto dramático da cuenta de lo que los personajes dicen, pero también de lo que callan, de lo que dicen sin darse cuenta y de lo que dicen para ocultar y tapar lo que no quieren o no saben decir. En el texto dramático es estructural la idea de sub-texto: aquello que las palabras, como la máscara más eficaz, quieren ocultar. Por último, el texto dramático es intenso, no es una mera conversación, se compone de diálogos y el diálogo es un territorio cruento, una batalla, una agonía, inquietud en marcha. Pura tensión que pulsan las palabras.

Apuntemos entonces: inmediato, incompleto, incierto, intenso.

Le preguntaron a W. H. Auden: “¿Es cierto que uno sólo puede escribir de lo que sabe?” y él respondió: “Sí, es cierto. Pero uno no sabe lo que sabe hasta que lo escribe”. Esto me hace recordar otras palabras de Marguerite Duras: “Escribimos para saber lo que escribiríamos si escribiésemos”.

En esta asignatura procederemos, retomando una idea de Jean-Claude Carriere, en una “doble ola”: por un lado leeremos y analizaremos de manera activa, atenta e inquisitiva textos dramáticos (algunos recientes, otros de hace más de dos mil años); y, por otro, escribiremos nuestros propios textos dramáticos, mediante la elaboración de un proyecto personal (una escena, una obra corta). Esta escritura sera pasiva, es decir, libre, ensoñada, desprejuiciada, heterodoxa. Cada obra exige una forma distinta, una manera nueva de escribirse. Entenderemos la escritura como exploración y aventura, buscando lo lúdico y lo comprometido, huyendo de nuestros mayores enemigos: el cliché, la banalidad, la solemnidad y la frivolidad.

Aquí podéis encontrar la bibliografía de la asignatura: Bibliografía.